| El
gran encuentro de Martes Santo
Tras
la llegada de Nuestra Santísima Mater Desolata a
la confluencia de las calles Reina Victoria y Marqués
de Asprillas, el Santísimo Cristo del Perdón
también se prepara para realizar el encuentro.
Desde
una hora antes no cabe un alfiler en dicho cruce, y encontrar
un hueco es prácticamente imposible. Las calles adyacentes
se llenan para contemplar el encuentro de estas dos bellas
imágenes.
El
encuentro comienza en silencio sepulcral, todo el mundo
está espectante, y las dos imágenes se acercan
poco a poco, flotando, sin que se note. Los pilares de Mater
Desolata la hacen acercarse a su Hijo lentamente, con la
elegancia que Ella merece, con la sensación de que
está flotando, deslizándose sobre la tierra
hacia su Hijo.
Cuando
los dos tronos están casi rozándose, el alet
de Mater Desolata hace que sus pilares cesen el movimiento
y al toque de la campana por el capataz del Cristo del Perdón,
ambos tronos se elevan al cielo, haciendo que los cientos
de personas asistentes rompan en un gran aplauso. Pero ese
aplauso crece en sonido cuando Mater hace la reverencia.
Los pilares se arrodillan y se vuelven a estirar con gran
velocidad para que el encuentro gane en espectacularidad.
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